The Eurocadres blog

La conciliación de la vida laboral, personal y familiar más allá del techo de cristal

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Si, en general, la conciliación de la vida laboral, personal y familiar no resulta fácil para los trabajadores europeos, no digamos para las profesionales y directivas que, con frecuencia, se ven obligadas a elegir entre renunciar a la maternidad e intentar desarrollar una exitosa, aunque improbable, carrera profesional con la esperanza de llegar a ocupar algún puesto de responsabilidad en una junta directiva o formar una familia y aceptar que lo único a lo que pueden aspirar es a un trabajo de categoría inferior a sus posibilidades que les permita, en mayor o menor medida, compatibilizar su vida laboral, personal y familiar.

Si apuestan por desarrollar su carrera profesional y pretenden optar a un puesto de alta dirección bien remunerado, pronto se darán cuenta de que, aunque las mujeres constituyen la mitad de la población activa y obtienen más del cincuenta por ciento de las titulaciones universitarias y superiores, menos de la mitad de ellas ocupan puestos de alta dirección. Muchas profesionales cejan en el empeño con la consiguiente disminución y pérdida de potencial talento, y todo gracias al predominio que ejercen los hombres en los mercados laborales y juntas de dirección de las empresas, ya que las copan no están dispuestos a que la situación cambie. Si se sigue ignorando a las mujeres e infrarrepresentándolas en las juntas directivas que, en su gran mayoría, dirigen hombres, las decisiones continuarán siendo parciales y los resultados afectarán a la competitividad económica global, puesto que no se estará teniendo en cuenta al 50% de la población y se estará obviando una posible visión diferente. Una de las razones por las que las profesionales apenas llegan a ser directoras ni consejeras delegadas se debe a que aún se piensa que, más tarde o más temprano, tendrán que seguir asumiendo responsabilidades familiares. Para evitar que se las excluya, algunas renuncian a la maternidad y a la vida familiar.

Ser una profesional en 2017 y decidir compatibilizar el trabajo con formar una familia significa no solo que tienes que renunciar a buenas oportunidades laborales

Por otro lado, aquellas que decidan formar una familia y continuar trabajando, ocuparán únicamente trabajos sin responsabilidades directivas y mal pagados para los que, probablemente, estén sobrecualificadas, pero que, a cambio, les permitirán conciliar su vida laboral, personal y familiar. Esto acarrea consecuencias y es que, seguramente, formarán parte del 1/3 de mujeres que trabajan a tiempo parcial, mientras que, entre los hombres, solo lo hace el 8%, con lo que, además de que ya ganan un 16% menos que ellos, la reducción de jornada les supondrá una reducción del 40% de su pensión.

En definitiva, ser una profesional en 2017 y decidir compatibilizar el trabajo con formar una familia significa no solo que tienes que renunciar a buenas oportunidades laborales, si es que surgen, sino que tienes que reducir tu jornada laboral para poder conciliar tu vida laboral, personal y familiar con lo que eso conlleva.


Ambas situaciones son totalmente discriminatorias e inaceptables.


Ante esta situación, la Comisión Europea parece haber retomado las iniciativas sociales abandonadas durante la recesión con una propuesta que incluye el refuerzo del Pilar Europeo de Derechos Sociales para aumentar la convergencia europea y aclarar algunos aspectos relativos a la Directiva del Tiempo de Trabajo. En el marco del citado Pilar, teniendo en cuenta que los permisos por paternidad en Europa son de diversa índole, la Comisión ha lanzado un paquete de medidas sociales que incluye Una iniciativa para promover la conciliación de la vida familiar y la vida profesional de los progenitores y los cuidadores cuyo objetivo es equilibrar las grandes diferencias existentes en los países europeos.

Los hombres deben asumir mayores responsabilidades familiares

El primer paso que dará Bruselas será proponer el incremento y aumento de los derechos relacionados con la baja por maternidad y, más específicamente, con la de paternidad.


Bruselas ya intentó fortalecer estos derechos hace algunos años mediante una ambiciosa propuesta de aumentar el permiso de maternidad a veinte semanas, reducida después a dieciocho, pero no llegó a materializarse. El nuevo paquete incluye un permiso de maternidad/paternidad que permitiría que cada progenitor pudiera disponer de, al menos, cuatro meses de permiso remunerados e intransferibles desde el nacimiento del hijo hasta su decimosegundo cumpleaños. El permiso de paternidad sería de, como mínimo, diez días y de cinco días anuales para atenderlo en caso de enfermedad. Este permiso sería como una baja remunerada. Además, lo novedoso es que especifica un mínimo de días para el permiso por paternidad (en España el mínimo es ya de un mes, pero hay otro países donde el permiso no está garantizado para los padres) y cinco días en caso de enfermedad.


Si el plan de la Comisión Europea sigue adelante y se aprueba, significará un gran paso para aquellos países que no tienen cobertura económica para los padres que soliciten el permiso de paternidad, por ejemplo España donde los padres tienen a solicitar una excedencia laboral no remunerada por cuidado de hijo menor, así como Chipre, Grecia, Irlanda, Holanda y Malta. Otros, como Austria o Luxemburgo, ofrecen un tiempo limitado que varía entre los 139 días de Polonia y los 1778 días de Luxemburgo.


Es necesario destacar que los permisos parentales los suelen solicitar, en su mayoría, las mujeres, que los añaden a su baja por maternidad. Según los expertos, esta práctica va en detrimento de las mujeres que, ya en el reparto de tareas familiares, salen peor paradas y no ayuda a reducir la desigualdad de género (según datos del Parlamento Europeo en 2015, sólo una media del 10% de los permisos de maternidad los ha disfrutado el padre). Por esa razón, la Comisión Europea exige en su iniciativa que los permisos de maternidad y paternidad sean iguales y no transferibles.


Bruselas pretende limitar el coste de estas medidas para las empresas y que lo compensen los estados. Para reducir la diferencia, Bruselas propone que haya regulaciones flexibles en Europa y que se normalice y asegure el permiso de paternidad en todos los estados miembros, ya que algunos ni siquiera lo contemplan.

Eurocadres apoya esta iniciativa de la Comisión Europea

Además, la nueva propuesta, que aún tienen que aprobar los todavía 28 y el Parlamento Europeo, también incluye medidas de ayuda para los cuidadores de familiares dependientes, ya que es otro aspecto que no cubre la legislación europea. Establece el reconocimiento del derecho a solicitar flexibilidad de jornada, especialmente, en relación a las horas de trabajo efectivas, con el objetivo de ayudar a los ciudadanos a conciliar su vida laboral, personal y familiar mejor y ayudar a reducir las cargas diarias de los europeos. También busca crear una Unión Europea más comprometida y distanciarse de la imagen deshumanizada y burocrática que de ella ofrecen sus detractores.


Eurocadres apoya esta iniciativa de la Comisión Europea y espera que se apruebe, porque constituye un gran progreso para las profesionales y directivas. Si sale adelante, les ayudará a no sentirse obligadas a abandonar su carrera profesional y, al mismo tiempo, supone un gran avance en lo que respecta a los derechos de promoción profesional que deben basarse en mérito y capacidad por igual para ellos y ellas.

Paula Ruiz Rorres

The author

Paula Ruiz Torres
Vice-President of Eurocadres